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Pareciera que desde hace un tiempo los programas de concursos están de vuelta. El retorno partió con Quién quiere ser millonario, después vino Quién merece ser millonario y siguiendo con la misma línea (principalmente escenográfica) Sabes más que un niño de 5to básico y El poder del 10. Salvo algunas cosas, la fórmula entre ellos es bastante similar:
1.- Animador X se aprende una serie de palabras y muletillas que hacen que ese concurso sea totalmente único y particular, no vaya a ser que confunda la pregunta “¿respuesta definitiva?” con la tangencialmente diferente “¿sellas tu respuesta?” .
2.- Animador X hace pasar al concursante y le pregunta sobre su vida (pero no mucho porque hay que ir a la mención de los auspiciadores)
3.- Empieza el concurso, el animador pone cara de serio y de suspenso cada vez que el concursante responde algo (la expresión varía un poco de acuerdo a las capacidades histriónicas del animador)
4.- Se interrumpe el juego para: a) Mostrar video de la familia del concursante , b) Entrevistar con preguntas emotivas al familiar que está en el estudio o c) Interrogar sobre temas incómodos a la señora, novia, pololo, “amigo” que haya acompañado al concursante (”¿Pero usted le perdonó la infidelidad o no?”, “¿Y me va a decir que son amigos nomás?”, “¿Nunca ha pensado en él de una forma diferente?”, “¿Cómo vio usted a Heriberto cuando se le murieron sus dos papás en un accidente y su casa estalló por los aires aplastando a su perrito Cachupín?”)
5.-Concursante gana o pierde, llora un poco, abraza a su familia y se retiran rapidito del estudio para seguir con el programa.
Pero ¿cómo será el tema de los concursos para quienes los conducen? . Alguna ciencia hay detrás de ello, el tono de voz es diferente, la postura, la posición de papá autoritario frente a pololo nuevo… ¿Cómo habrá sido para Don Francisco soportar cientos de sábados a los mentirosos que intentaban convencer al concursante que cualquier elemento era un pelapapas? ¿o cuando metía a toda la familia, amigos y vecinos del ganador dentro de unos autos mínimos que parecían casetas telefónicas? o cuando decía el clásico de clásicos “¿Dispara usted o disparo yo?”.
Para tener un pequeño acercamiento a ese punto de vista, un video desde Estados Unidos, la tierra de Jeopardy, Family Feud y The wheel of fortune, con Joey Tribbiani ensayando para conducir uno de estos shows: “Es hora de jugar Bamboozled!!!!!”
Cómo sería el mundo si en el vivieran sólo 100 personas.

“Estimado Clever:
Sé que han pasado algunos días desde que naciste y que faltan muchísimos meses antes de que puedas leer esta carta, pero te la dejo aquí como una guía para el misterioso lugar en el que viniste a nacer.
Mantén esto en mente: no hay que entenderlo, hay que quererlo.
La espiritualidad es un tema muy importante por estos confines.Ya te habrás dado cuenta tu mismo de aquello al ser recibido en el baño del hospital San José, la mejor adaptación que pudimos improvisar del nacimiento en una pesebrera. Si bien, nos tomamos la libertad de cambiar pastores, reyes magos y estrella por testigos, periodistas y celulares con cámara, hay que reconocer que esta vez sorprendimos.
En ocasiones somos incluso demasiado fervientes.
Este lugar también es una tierra donde las artes encuentran abierta la puerta para desarrollarse a cabalidad incluso dentro del aparato estatal. Un ejemplo de ello son las artes escénicas que en el último tiempo han dado mucho de que hablar tanto entre el común de la población como entre las autoridades. La creatividad de escenógrafos, la pasión de los directores y el compromiso de los actores involucrados Pero tu ya aprenderás, después de hacer tus primeros dibujos, que la tarea del artista es así, por esencia polémica.
Esta es también una tierra de debate. Decimos una cosa y al tiempo, decimos otra, todo sea por mantener el ejercicio de debatir.
Estás en una tierra de gente creativa, emprendedora, algo distraída (bueno, bastante distraída), ganadora, no muy comprensible, pero en el fondo, querible.
Simplemente tómatelo con humor.
Saludos
S.”
En el año 2003, No Doubt grabó el cover de la ochenterísima canción “It´s my life” (1984) , original de la banda inglesa Talk talk. Su estiloso video, dirigido por el áun más estiloso fotógrafo David LaChapelle , retrataba la historia de una femme fatale de los años ‘30 , que con la típica estética de rubia-platinada-gemela-de-Jean-Harlow-que-ni-se-despeina , mata (casi por deporte) a tres hombres que, para mala suerte de ellos, se cruzan en su vida con intereses amorosos.
Todo glamour y art decó-pop color chicle de fruta.
Por lo mismo (y por haber visto antes este video que el original), la propuesta audiovisual de Talk talk sorprende. Si, está bien que eran los ochentas. Y que toda esa época es un poco misteriosa.Y que algunos países tenían problemas económicos. Y que la tecnología no era la misma. Y que …¿Animal Planet tenía gran relación con la escena musical londinense? ehmm no lo sé…quizás sólo eran otros tiempos…
Aquí el misterioso y ¿ecológico? video original de “It´s my life” en el London Zoo.

Los “taglines” son las bajadas de las películas, es decir una frase que resume el espíritu del film. Por ende, ese breve puñado de palabras bajo el título tiene la responsabilidad de ser el gancho preciso o, en su defecto, el cómplice de la promesa de emociones y aventuras inexistentes. Ad portas del día de los enamorados (y sus consiguientes frases plagiadas a escritores, poetas y cantantes populares del temido segmento “adulto joven”), una pequeña selección de taglines amorosos.
” She walked off the street, into his life and stole his heart” . El tagline del clásico ochentero “Pretty woman” es justo, preciso y conciso, sin dejar el más mínimo espacio a una duda sobre la trama. Prácticamente, es como las declaraciones de los carabineros en las noticias de la tarde: “La antisocial en cuestión salió de la calle, entró en la vida del afectado y procedió a hurtar su corazón, huyendo con rumbo desconocido”.
Siguiendo con las películas clásicas, una tradición romántica-dramática- lacrimógena es Love Story. Este filme setentero con siete nominaciones al Oscar tiene como bajada una frase perfecta para la llegada madrugadora en estado de interperancia (léase con tono de Canitrot): “Love means never having to say you are sorry” . En esa línea, se puede agregar también el tagline del remake de Alfie: “Meet a man who never met a woman he didn´t love” . Si,si,si…..
Retomando el ambiente romántico-lacrimoso de Love Story, el 2000 Richard Gere vuelve a las andadas con “Otoño en Nueva York” una historia triste triste, y con un tagline que suena bonito pero que es aparentemente muy injusto: “He fell in love for the first time, she fell in love forever”. En este caso es necesario ver la película para comprenderlo correctamente y darse cuenta que en realidad le viene perfecto al sentido de la historia, auqnue por si sólo pueda entenderse como una relación completamente inequitativa.
“Everybody wants to be found” dice la filosófica bajada de Perdidos en Tokio, otra historia de hombre- de -edad -madura- conoce-a-chica-encantadora-con-edad-suficiente-para-ser-su-hija. Esa fórmula de tagline que suena bonito/misterioso, se repite al año siguiente (2004) en la teatral Closer, en cuyo afiche, aparte de apretujarse los protagonistas dice ” If you believe in love at first sight, you never stop looking” .
Finalmente, uno de los taglines amorosos menos originales, pero totalmente clásico, abarcativo y a la medida es “All you need is love” , de Love Actually . Simple, sencillo, directo y considerablemente menos matapasiones que el del maratonesco clásico romántico de todos los tiempos Gone with the wind: “Now in 70mm. wide screen and full stereophonic sound!”... Pfff decepción total, con razón Rhett sólo le comentó a Scarlett :” Francamente querida, me importa un bledo” y cerró la puerta.
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Andy Warhol podría sentirse totalmente orgulloso de Líder. La cadena de supermercados ha logrado llevar los conceptos de reproductibilidad e ícono popular a niveles casi desesperantes.
Si bien la Patty Mesa y el perro guachaca de Lipigas habían logrado hacerse de un lugar dentro de los personajes Pop del año, Josefina Correa ha roto todos los parámetros.
Omnipresente como sólo Dios puede, sonriente como Ronald MacDonald y perfecta como sólo Forestín podía serlo, la nueva gerenta de Líder es un ícono del que ya no se puede escapar. Ahora entiendo a qué se refería Alberto Plaza con eso de “estás, detrás de cada puerta que me atrevo a cruzar, algo no quiere que te pueda olvidar”. Sólo ayer tres personas me comentaron su franco odio por esta señora. Y si, puede que sea muy capaz, que se vea joven y quien sabe, tal vez es verdad que anda por los supermercados solucionando problemas cual Mery Poppins, pero nada de eso le da derecho a infiltrarse en la vida de los inocentes transeúntes, lectores o telespectadores de manera tan invasiva.
Ver su foto enla portada de una revista femenina (con resportaje incluido) fue extraño. Su primer comercial, hablando desde un podio a cientos de trabajadores, ok, una movida marketera. La aparición de su foto en la ventana posterior de las micros, emulando una portada de El Mercurio, fue extraño. Encontrarse con su perfil en los suplementos del día sábado, una lata. Prender el televisor y verla paseando cual hada madrina por el Lider, mmm una exageración. Salir a la calle y casi chocar con una paleta luminosa con su figura, tedioso. Ahora bien, todo eso junto, constituye algo muy cercano al acoso.
Seguramente ella es madre de alguien, tía de alguien y prima de alguien y por lo que nos cuentan, suponemos que trabaja durante toda la semana como muchas otras mujeres. El problema no es con ella como persona, sino como ícono. Esa sensación tipo “Naranja Mecánica” de estar forzados a verla, es algo extraña y escalofriante. Es probar demasiado la paciencia de la gente.
De tanta sobreexposición, Líder está logrando lo casi imposible: que personajillos algo odiosos como el Coronel Sanders de KFC, Chispita de Chilectra, Ronald MacDonald y hasta el mismísimo Don Graf parezcan totalmente adorables.
La marcha de los pingüinos continúa y al finalizar el primer día de paro nacional, estos fueron los cómputos de acuerdo a lo registrado por los canales de televisión:
-Nº de escolares movilizados: 600 mil
-Nº de escolares detenidos: más de 300
-Nº de carabineros lesionados: 9
-Nº de civiles lesionados: 17
-Nº de carabineros tirándole el pelo a niñita: 1
-Nº de carabineros disfrazados de Tortugas Ninja: pfff….
-Nº de lanzas robando carteras desde autos: 1
-Nº de lanzas detenidos por robar carteras desde autos: 0
-Nº de lanzas robando celulares a escolares: 1
-Nº de escolares que se fueron detenidos con el lanza que les robó el celular: 1
-Nº de papás que llevaban matas de apio para la comida de las tomas: 1 (apio? no encontró algo más complicado?)
-Nº de alumnos heridos por balines de goma disparados por el hijo de la sustentadora del colegio: 2
-Nº de escolares escondidas de los carabineros en la casa de una señora de Maipú: 3
-Nº de guardias que repelieron a escopetazos la toma de un colegio : 1
-Nº de carabineros que utilizaron exceso de fuerza: …
Otro artículo sobre el paro, aquí.
Llámese el ingenio del chileno, la picardía criolla o culquiera de esos eufemismos. Aquí hay dos ejemplos de “pequeños grandes personajes pop” que han logrado hacerse de su fama y captar la atención de la opinión pública.
. La “burda” fanática del contraplacado y sus coqueteos con la fama.
. El can detrás de “Lleve el amarillo, lleve la moda”. (reseña histórica incluida aquí)
En algún tiempo, ser pingüino era lo más degradante de la escala social fraternal. Me explico. Ser colegial e ir en básica por ejemplo, equivalía a ser un paria frente a los hermanos mayores, generalmente secundarios.
Ellos, los onderos, iban a fiestas , conocían a Antúnez que iba en tal colegio, al Negro, al Chino, a la Cata Nosécuanto, a la Flaca y un millón de otros míticos personajes de los que se sabía toda la vida, pero eran intocables, míticos, lejanos. Los hermanos grandes se las sabían todas y por supuesto siempre estaban donde las papas quemaban.
Pasó el tiempo. Al llegar a primero medio el mundo parecía relajarse…Pero no. Todo el impetu quinceañero-adrenalínico era un dolor de cabeza constante para los hermanos que en el intertanto preparaban la Prueba y, con la seriedad de quien pasa su última noche en el corredor de la muerte, trataban de elegir qué estudiar en la universidad.
Siempre un paso atrás, cuando llegaábamos a ese momento, “los grandes” ya estaban en la universidad, que ahora se llamaba simplemente “U” y que daba la libertad suficiente para que el hermano de turno lanzarab a la hora del té sus eternas peroratas sobre la represión simbólica del uniforme y la corbata. Y la soga (esa de género y a líneas) apretaba más y más el cuello.
El hecho de usar ese simple trapo atado en la forma de un lazo, un moño, con piocha, sin piocha, flaco, gordo como empanada o amarrado de por vida alrededor de un elástico, implicaba que su portador era un ser en desgracia. Tal como a algunas etnias se les forzó a usar en tiempos de guerra un sombrero rojo, una estrella amarilla o una banda morada, el escolar hace evidente mediante este lazo, su condición. Esa misma que le hará soportar la espera eterna por un micrero de buen corazón, la mirada malagestada de la viejita en el metro, la venta de malagana de un cigarrillo, las suposiciones malintencionadas de los transeúntes un lunes a las 11 de la mañana…
Con los eventos de las últimas semanas, más allá del factor hormonal, me parece que algo hay distinto. La marcha de los pingüinos, más allá de captar adeptos o detractores a sus peticiones, refleja la revuelta de una generación cansada de estar siempre un paso atrás. En ese sentido, si bien los contenidos mínimos, los aguachentos libros de lectura obligatoria y la remolona jornada escolar completa no han logrado que el nivel de calidad de la enseñanza se haya superado, siquiera en lo que respecta a sentido social y construcción de la comunidad, los fracasos del sistema han tenido como resultado un gran éxito: un grupo de chilenos que movidos por un ideal, por sus hormonas o por el modelo neoliberal (convengamos en que las peticiones sólo apuntan al bolsillo), están dispuestos a peléarsela al sistema y a exigir lo que consideran justo como los ciudadanos (y consumidores) que son.
Como los pingüinos que se nos olvida fuimos también.
Y casi ni me moví de mi escritorio. 17 maneras de sacar la vuelta (o cómo escaparse de trabajar en el computador)
- Por msn meterle conversa a esas personas con las que no hablas desde que las incorporaste en tu lista.
- Visitar el mail que nunca revisas.
- Leer LUN.
- Ver en Terra las galerías de fotos sacadas por celulares.
- Leer en Crime Library hasta el caso del gato que intentó matar a al ratón…Buscar información extra al respecto.
- Meterse a Miniclip a jugar Tetris, Badaboom, Cranival Jackpot y cualquiera de esos juegos tipo Atari-Arcade.
- Ir a buscar algo para comer. Aprovechar de lavar platos, ordenar especieros por nombre tamaño y color, darle comida al perro, mirar un poco de tele. Y otro poco. Y otro poco.
- Investigar qué animal eres de acuerdo a tu nombre y apellido. (Soy una hiena, jajaja como me río)
- Buscar una canción en emule para bajarla. Y otra. Y otra. Y esa que escuchaste una vez en la micro y la que tarareaba el conserje. Ah y la que le gustaba tanto a tu nana. Ah y la canción de los monitos que veías cuando estabas en kinder.
- Vitrinear las fotos ganadoras de la World Press Photo
- Ver las sinopsis de todas las películas que aún no se estrenan y probablemente nunca se estrenarán en el cine por estas latitudes. Tratar de entender qué es lo que dice en griego el lloroso protagonista. Verlo de nuevo porque parece que entendiste algo. No, era un error. A ver, hay que tratar con otra.
- Visitar los blogs de todos los amigos a los que les prometiste que visitarías su página.
- Photoshopear cuanta foto haya. Ponerle frases, distorsiones, cambiar colores, iluminaciones…y luego mandar los monstruos a todo el mundo.
- Realmente leer las cadenas que te han llegado al mail y que aún no borras.
- Mandar mails a la tía en Timbuctú, al primo que estudia en Finlandia y la amiga que anda visitando a los tíos en Chitakelindo.
- Escribir en un blog una entrada como esta…
- Pedir más ideas para seguir sacando la vuelta….
Grandes misterios de la cultura popular…
- Si Pluto es un perro, y Tribilín es un perro ¿por qué uno anda en cuatro patas y el otro no? .
- ¿por qué Pluto es mascota y Tribilín es amigo de Mickey?.
- ¿por qué uno ladra y el otro habla? .
- ¿por qué Pluto anda desnudo y Tribilín hasta se pone sombrero?.
- ¿cómo tiene tanta fuerza Mickey, que es un ratón para pasear a Pluto, que es un perro?.
- En la misma línea ¿por qué Donald cuando sale de la ducha procura taparse amarrándose una toalla en la cintura, pero cuando sale a la calle no se pone pantalones?.
- ¿Cuántas latas de espinaca come Popeye al año?.
- ¿Por qué no se conoce a lo papás de Hugo, Paco y Luis?.
- ¿Son hijos de un hermano o de una hermana de Donald?.
- En El Chavo del 8, ¿de adonde saca plata la Bruja del 71 para pagar el arriendo?.
- ¿Cuál es el nombre de El Chavo?.
- ¿Dónde vive el Chapulín Colorado?.
- ¿Cuánto gasta el Hombre Increíble en comprarse pantalones nuevos?.
- ¿Qué pasa con la ropa que Clark Kent deja en las cabinas telefónicas cuando se convierte en Superman?.
- ¿Por qué Tarzán no tiene barba?.
- ¿Por qué los Picapiedras celebran la navidad si viven en una época anterior a Cristo?.
- La Mujer Maravilla ¿También usa shorts en invierno?.
Otros datos irrelevantes
- En el espacio los astronautas no pueden llorar porque a falta de atracción gravitatoria, las lagrimas no pueden fluir.
- Las galletas de la fortuna no fueron inventadas en China sino en Estados Unidos por Charles Jung en 1918.
- En 1456, el papa Calixto III excomulgó al cometa Halley por considerarlo un un emisario del mal.
- El riesgo de ser asesinado es mayor el primero de Enero que en cualquier otro día del año.
- Mientras juegan billar, cinco mil personas se accidentan cada año.
- El 33% de la población no puede tronar los dedos.
- El 95% de las personas cree manejar mejor que cualquier otra.
“…y nos faltan patriotas, es decir, gente que vea que el servicio público no es incompatible con el éxito personal, y que si vamos a tener una sociedad tremendamente exitosa en pequeños grupos y tremendamente injusta en otros, tarde o temprano esa sociedad lo va a pagar en conflictos sociales, en mala educación y varias otras cosas. Y eso no tiene que ver con cuánto impuesto pagamos, sino con algo más .” Fernando Flores en entrevista con Atina Chile.
Ok. Dejando de lado prejuicios y apreciaciones personales sobre el entrevistado, la frase de Flores tiene algún sentido.
Encontrarse con un pie cercenado talla 41 en el hocico del perro. Solucionar los problemas amororsos calentando pacientemente un alicate en el quemador de la cocina. Arrojar un peñasco de concreto contra el auto y fingir un accidente. Entrenar perros para asaltar transeúntes. Tirar a la gente al cauce del Mapocho… Ennumerar los hechos noticiosos estrambóticos que han llegado a nuestros oídos en lo poco que va corrido de este año da para llenar un espacio bastante más extenso que este blog. Algo pasa.
El mismo ciudadano Flores en una entrevista dada a revista Paula dijo “la educación es una muestra de amor”, y un año después los deplorables resultados de la evaluación docente hacen pensar que, bajo esta premisa, la nuestra más que una historia de amor, es un relato de intriga, celos y abandono (quizás también sea la respuesta a porqué la Esclava Isaura tiene un éxito aplastante por estos lares).
A lo mejor, mirando el asunto desde su perspectiva freudiana-histórica, el hecho de que don Ambrosio no haya reconocido a su retoño colorín y rechonchito (Bernardo), selló para siempre la relación sentimental entre esta tierra y sus ciudadanos. Falta el vínculo, se palpa la ausencia del apego. Pues si bien, como dice el folclore, Chile es lindo como un sol y aqui se quiere mucho al amigo cuando es forastero, con aquellos que pasan una temporada más extensa en este largo y angosto chalet es un poco arisco, burócrata y rezongón.
Y genera una incomprensión mutua.
Lo anterior se puede graficar en una impresión sacada textualmente de la encuesta Radiografía de la Pobreza, realizada el 2004 por el Hogar de Cristo. Uno de sus usuarios, al ser consultado por una solución para el problema de la habitabilidad en Chile dice: “Que se gaste menos en armas y se compren más viviendas”.
Es que esta franjita con vista al mar resulta a veces incomprensible. Se le quiere, pero no se entienden sus motivaciones a cabalidad. Es como el dueño de casa que se acuesta en la mitad del asado y obliga a los comensales a hablar toda la tarde como Heriberto, apagar las risotadas y hacer que los niños jueguen al 1,2,3 momia.
Es el padre que trabaja como enfermo para salir antes de la oficina y estar con su familia, pero termina la jornada demasiado cansado como para jugar con sus niños o conversar con ellos sin la mediación de la televisión.
Es ese padre de la patria “guacho”. Un héroe que, a su vez, perpetúa su especie y las usanzas descariñadas al tampoco reconocer a sus hijos, dejándolos a la deriva y sin directrices ni independencia para asir una esperanza y cambiar de rumbo. Sin la ilusión de ser un cambio y transformar de manera definitiva la realidad circundate.
Como en el más truculento romance (tipo Cumbres Borrascosas), el héroe cae en la contradicción de que no puede querer, pero sin embargo, su única salvación es aprender a hacerlo. Aprender a darse. A cambiar, a darse a otro. A dar amor, puro amol.
Acto 1
Sábado.Ruta 5 sur. Hora: 1:35 pm.
Cierro la puerta del auto, ateniéndome (por voluntad propia) al riesgo de morir calcinada “de vuelta y vuelta” en ese horno de cuatro ruedas.
Mientras a lo largo del camino se reproducen sin fin animitas, maizales quemados por el sol, anuncios de viñas y “chupallas en bicicleta”, un compact sin identificar entra en el reproductor de cds.
Acto 2
Tucson, Arizona. Plantada bajo la sofocante mirada del sol y rodeada de arena rojiza e hirviente comienza la desértica historia de un tal Tony y Mary Estelle Hanna.
Estadísticas estrambóticas misceláneas.
- En toda la vida, el conductor promedio toca la bocina 15.250 veces aproximadamente.
- Los niños se ríen en promedio 400 veces al día, mientras que los adultos lo hacen aproximadamente 15 veces.
- Cada año, cerca de 2.500 zurdos mueren por usar herramientas diseñadas para diestros.
- En un tiempo de vida promedio, el conductor pasa seis meses esperando que la luz del semáforo cambie de roja a verde.
- Se estima que, tomando cualquier momento del día, un 0,7% de la población mundial está borracha.
- En comparación a las mujeres, los hombres tienen cuatro veces más posibilidades de ser agarrados por un rayo.
- En el hemisferio occidental nacen más gemelos que en el oriental.
- Sólo el 4% de las guaguas del mundo nacen en la fecha prevista por el médico.
- Anualmente, se gastan más de 7 mil millones de dólares en la compra de chocolate
- Se calcula que el 13% de la población mundial, vive en el desierto.
- Anualmente más de 1.600 personas en Estados Unidos, quedan atrapadas en la maleta del auto.
- Desde 1978, se han conocido 37 casos de personas que han muerto como resultado de zarandear máquinas expendedoras de productos, esperando obtener mercancía gratis.
- Las tres familias más ricas del mundo tienen más recursos que los 48 países más pobres del mundo combinados.
Más en : http://www.amusingfacts.com
“Fotógrafo convierte en top models a peatones comunes y corrientes “. Ese fue el título del artículo de LasUltimas Noticias sobre el lanzamiento de “Chilean Beauty”, el libro de fotografías de Juan Diego Santa Cruz.
Más que un intento criollo de “Extreme makeover” o alguna otra empresa similar (como pudiera desprenderse del títular de LUN), este conjunto de imágenes es un testimonio que da cuenta de la variedad fisonómica de Chile, una diversidad quizás sólo comparable con la de nuestra ecléctica y “tuti-fruti” geografía.
Las 42 imágenes del libro, tomadas por Santa Cruz entre julio de 2004 y octubre del año pasado, fueron escogidas de entre un total cercano a las 250 que sacó el fotógrafo para su publicación en “The Clinic” (en la sección que llevaba el mismo nombre que el libro), las que fueron capturadas en diferentes lugares públicos de la capital, quitándole en rigor algo de veracidad al título (pero bueno, centralizar es lo más chileno que hay, así es que no hay para que ser tan inflexibles con el detalle).
Son fotografías reveladoras, honestas, cargadas de significado dentro de una aparente simpleza y pulcritud. Y son, también, muy pero muy parecidas a la serie “In the american west” del fallecido fotógrafo Richard Avedon.
Sus imágenes y las de Santa Cruz son, no sólo en su presentación, sino también en su proceso de gestación, gemelos prácticamente univitelinos, monocigóticos, o como dice el buen cliché “como dos gotitas de agua”.
Tal como si fuera la mejor teleserie venezolana, la obra gemela de la de Avedon sale a la luz 22 años después que su hermana pionera. ¿Vendrá a vengarla, a confundir su entorno, a quedarse con su gloria o a evitar su olvido? quien sabe, pero se viste igual, de lienzo albísimo y en contrastante blanco y negro. Dialoga con el lector de modo similar. Aunque su apariencia es ligeramente distinta, sus métodos son básicamente iguales. Su surgimiento, entre conversaciones e intentos de distención, es muy parecido y hasta las declaraciones de sus “padres”, chochos con su nuevo retoño, aunque con más de dos décadas y varios kilómetros de distancia entremedio parecen homófonas.
Venevisión pudo haberlo intentado muchas veces con Abigail, Rubí, Topacio y todas sus otras amnésicas heroínas con nombre de gema. Así y todo no ha llegado a gestar aún un culebrón tan misterioso e intrigante como el de estas novedosas fotografías que con un pie en la actualidad, revisitan una obra pasada.
Pese a su excelente factura, es este intento de gemelos separados al nacer, clonados, fotocopiados, criogenizados o lo que sea, el que, aunque resulta en un producto atractivo, le quita algo de mística al cuento. Y de beauty.
Pero también por otra parte, todo lo que es la “copia-homenaje”, le agrega requete harto de chilean.
Hace quince días aproximadamente, una nueva figura femenina irrumpió en las portadas de los matutinos nacionales con bombos y platillos. Sin mucho que hablar, pero con un cuerpo firme y “hecho a mano” Adele hizo su breve pero contundente entrada triunfal en los noticieros, programas radiales, diarios y cualquier conversación familiar de domingo tipo cuatro de la tarde.
¿Quién es esta recién llegada?. Adele (asi con la E bien pronunciada, como la “bautizó” en televisión un funcionario de investigaciones) que, como toda figura del jet set nacional que se precie de tal, se hizo conocida a través de un escándalo.
Fue cuasi secuestrada por un período poco más largo que un suspiro, causando conmoción, pánico y una palidez impactante entre quienes la hospedaban durante su visita a Chile. En un abrir y cerrar de ojos un héroe la encontró sana y salva, y en un extraño giro de la historia, terminó siendo que el hombre era realmente su captor.
Desde las teleseries de Grecia Colmenares que no se veía tanta maraña junta (y de forma tan pública) . El afiebrado, flacuchento y algo cleptómano Batman criollo, tras capturarla (y aparecer la noticia hasta en los diarios de vida) se sintió corroído por la culpa, apresuradamente inventó una excusa inverosímil y dejó en libertad a la sufrida Adele.
Por culpa de esta fémina, Milan Ivelic se auto-mechoneó incontables noches, el gobierno francés acabó con la reserva mundial de Panadol y el Consejo Nacional de la Cultura pidió la construcción de una mesa gigante para meterse debajo y esconder su verguenza para siempre, al tiempo que hasta el barrendero contaba cuando le robaron su monito de plasticina en el kinder…
Asi Adele pasó de ser una figura importante a protagonista de primera línea, llegando a ocupar brevemente esos espacios donde tradicionalmente sólo algunas divas del solarium como Daniella y Carlita pueden reinar.
Las Ultimas, La Cuarta, El Mercurio…Todos se peleaban por una foto de Adele, todos querían saber si gozaba de buena salud, si estaba en estado de shock, sus admiradores eran entrevistados en todas partes y todo el mundo tenía algún comentario que hacer sobre el caso de la señorita A.
Nadie preguntaba por los detalles ardientes de “El beso”, ni por las polémicas dudas de “El pensador”…sólo existía ella, la codiciada mujer por la que un país entero se sentía avergonzado y tercermundista.
El fin de semana del retorno de Adele, cerca de 12 mil vistitantes quisieron estar a su lado en el Museo Nacional de Bellas Artes, pero pese a las buenas intenciones, aparentemente ninguno había leído el diario cuidadosamente: la belleza gala estaba en período de observación para corroborar que no hubiera sufrido ningún daño después de los impactantes incidentes.
Y todo pasó. En algunos días, los medios olvidaron a Adele (tal como pasó antes con Denisse, Karen y hasta el mismísimo Maluenda). Pero, pese a su breve reinado, la francesita hija de Rodin sigue en los corazones de aquellos que, aunque saben que ya no se la puede ver, siguen visitando a sus colegas para vislumbrar algo más sobre esta mujer que sin duda, es más que sólo un cuerpo bonito.
Auguste Rodin, Retrospectiva: 62 esculturas, 30 dibujos y 28 fotografías de la colección del Museo Rodin de París. Hasta el 07 de agosto en el Museo de Bellas Artes.
Hace aproximadamente un mes me encontré, mientras hacia mi habitual tour televisivo, con un hombre joven vestido de traje oscuro y corbata desanudada que sobre un escenario desconocido cantaba, “For once in my life” de Frank Sinatra. Todo al más puro estilo “Rat Pack”.
Yo me morí…
O lo que es lo mismo, interrumpí mi sagrado zapping para ver el final de este especial y poder descubrir la identidad de ese tipo, que para alguien tan extremadamente anacrónico como yo, es lo más cercano a un espejismo que se puede encontrar.
Y lo descubrí. Este canadiense de casi treinta años es Michael Bublé, un hombre que ha acumulado discos de oro y platino alrededor de todo el mundo al reeditar los éxitos de íconos musicales como Ray Charles, Frank Sinatra y Marvin Gaye. Por ejemplo, la edición especial de su tercer disco “It’s time” (que llegó a mis manos a velocidad crucero) incluye canciones como “I’ve got you under my skin”, “Mack the knife”, “Dream a little dream” , “Can’t buy me love” y “Quando, quando, quando” (si, la misma del comercial de Heineken, para los que no saben de música pero si de cerveza).
Pero ¿qué distingue a este disco y sus dos antecesores (Michael Bublé y Totally Bublé) de cualquier otro conjunto de covers?.
La pregunta dio mil vueltas en mi cabeza y por todos los caminos, siempre llegué a lo mismo: la atmósfera.
Bublé no presenta un remix electrónico de canciones antiguas ni versiones reggaeton de viejas melodías, sino que intenta mantenerse fiel a la esencia, al espíritu de las canciones que interpreta. En pocas palabras, trata de ser más papista que el Papa y lo hace sin ningún asco, mientras trae de vuelta al presente la mítica figura del “ring-a-ding kid”. De hecho, sin ninguna vergüenza ni falsa modestia, en su página web aparece una declaración que dice más o menos así: “Nuestras abuelas tuvieron a La Voz. Nuestras madres a El Rey. Ahora ha llegado Michael Bublé…”
¿Será para tanto? En realidad si. El hombre tiene un repertorio vocal bastante amplio, que puede ir desde un tono similar al de Bono, en el comienzo de “Feeling Good” hasta el sonsonete de baladista pop tipo Ronan Keating, en “Home”, esto pasando por el parecido técnico innegable del fraseo de Bublé en algunas canciones que nos transporta automáticamente a los años treinta y cuarenta, cuando intérpretes como Nat King Cole y Bing Crosby forjaron clásicos inolvidables como “L-O-V-E”, “Guilty” y “White Christmas” por nombrar algunas.
De algún modo, Bublé ha llegado para inyectar nuevo aire en los clásicos del swing. Sabe crear ambiente y parece estar muy conciente que es en ese punto donde su actuación se diferencia de cualquier otro tipo de tributo. El cantante supo entrar en la cabeza de aquellos auditores que adoran este tipo de música, pero que también añoran algo nuevo dentro de ese marco ya establecido.
Su interpretación, sin importar si es en solitario o junto a Nelly Furtado, apela a las noches de cenas y glamour, a los tragos en el Copacabana, el martini, los bronces de las orquestas, las estolas de piel y los labios rojos, las guayaberas en Acapulco, el acento de Desi Arnaz, las boquillas, los sombreros y el smoking. En su música hay algo de esos clubes clandestinos, donde Tom y Dickie en la película “El talentoso Señor Ripley” cantan “Tu vuo fal americano” de Adriano Celentano y saludan con una familiaridad única al pianista negro que sujeta un cigarrillo humeante en la comisura sus labios.
Mucho de eso hay en este disco y en los anteriores también, a diferencia de “Swing while you are winning” de Robbie Williams, por ejemplo, que pese a una espectacular interpretación de “They can’t take that away from me” junto a Rupert Everett, no pasó de ser una gran anécdota en la vida musical del cantante. Bublé en cambio personifica un tributo a todo el ambiente en torno al “ring-a-ding kid”, este personaje extremadamente masculino, amigo de sus amigos, bueno para la juerga, cosmopolita y que exuda estilo, más en el fondo es un hombre que ha sufrido y que siempre-siempre irá por el corazón de la chica, cueste lo que cueste. Y se lo ganará.
Es en cierto modo un personaje similar a la figura del héroe romántico que describe Isaiah Berlin en su libro “Las raíces del romanticismo”, alguien que es tomado por “un rebelde satánico, pero también tiene el corazón de un nativo no corrompido y la vaguedad inconclusa y misteriosa del esbozo”. Es el hombre-hombre, conflictuado, escindido, ese que todavía no ha incorporado su lado femenino, aquel que nunca mudará a una guagua ni lavará un plato, pero que no dudará en ir a zurrarle a aquel que le faltó el respeto a su mujer, hermana, prima, amiga… Una figura masculina, que en su forma más caricaturesca es Sonny Corleone de “El padrino”. Aquel que hace verdad el lema de “En el fondo los americanos son dulces”.
Si, ese del que las mujeres se quejan que no hace el aseo de la casa ni las compras del supermercado, pero que les gustaría que les abriera la puerta del auto…En fin, mejor volver a Bublé.
It’s time incluye también una sorpresa: la primera canción compuesta por el canadiense. “Home”, pese a ser bastante más pop que el resto del disco, no se salva de aquella nostalgia “a la antigua” que poseen las otras pistas. Su letra lleva irremediablemente a acordarse de ese clásico ochentero llamado “Right here waiting” de Richard Marx (aunque con un corte de pelo menos chocopandero). Como la distancia separa a dos amantes que, pese a todo, continúan unidos con el amor como bandera….snif, nada cebolla sino romántico hasta decir basta…
De hecho me parece que cuando la princesa de la boca de fresa estaba con el ánimo por el suelo persiguiendo “la libélula vaga de una vaga ilusión” y el hada madrina le decía todos los días “ en caballo con alas hacia acá se encamina, en el cinto la espada y en la mano el azor, el feliz caballero que te adora sin verte…” alguien en el fondo cantaba: “And I know just why you couldnt come along with me, this was not your dream… but you always belive in me…”.
Por lo menos eso me contaron…snif!
El lunes 02 de mayo, apareció en Teletrece la historia de una familia de obesos, en la que la madre, con cerca de trescientos kilos a cuestas sufre lo inimaginable para hacer las tareas más cotidianas como vestir a sus hijos o tan sólo levantarse de la cama.
Entre lágrimas, la mujer explicaba todos los males anexos que se han desencadenado a raíz de su voluminoso problema. Según su testimonio, lo peor es ser testigo de cómo su hija de seis años y el resto de la familia van por la misma senda.Conmovidos por el caso, un grupo equipo de sicólogos y nutricionistas se pusieron a disposición de ellos con el fin de poder intervenir y mejorar su calidad de vida.
Esto, porque su ejemplo podría servir para que otras personas en riesgo decidan cuidarse, ya que según un informe dado a conocer recientemente por la OMS, cerca del 60% de los chilenos padece sobrepeso u obesidad y un 25% de los preescolares presentan ya el problema. Todos sanitos y rozagantes como guagüita de campo…¿La recomendación de la nutricionista a los espectadores?. Bueno, la receta mágica, según su experiencia y años de estudio, está en la clásico mantra “comer balanceado y hacer ejercicio”.
¿Ejercicio? Mmmm, da para pensar… sobre todo ahora que uno de los deportistas más destacados del continente izó la bandera blanca y derrotado se entregó al bisturí para eliminar esos kilos que, en combinación con otras cosas, lo estaban llevando a una muerte segura. Diego Armando Maradona, Don Diego, pretende mediante un by pass gástrico, llegar a los sesenta kilos en el lapso de un año. Su doctor dice que después de eso, hasta podría jugar fútbol otra vez… con los amigos solamente, claro está. Y sin asado posterior.
Su caso hace tambalear las declaraciones de la nutricionista de buen corazón, ya que Don Diego es el ejemplo perfecto de que ser deportista no implica tácitamente llevar una buena calidad de vida.
Ahora la comida. Aparentemente, el problema de la inflación (abdominal, eso es) tiene relación con la voracidad, y ésta a su vez, con la rutina actual: poco tiempo, mucho trabajo y la acumulación de problemas en la cabeza como si fuese el sótano de una oficina pública. Esto desemboca en una creciente desesperación, stress, rabia o angustia y, para evitar arrancarle la cabeza al cónyuge o al jefe de un solo mordisco, mejor taponearse la boca con un buen completo. O dos. O tres…
De este modo, el estereotipo del “gordo feliz”, cada vez se queda más en el mito, en la fantasía y las personas de “talla grande” actualmente pasan más tiempo midiendose el colesterol e inyectándose insulina que bailando apretado como en los cuadros de Botero.
A tanto ha llegado la desesperación de estas personas, que han surgido casos como el de Caesar Barbar, un estadounidense que el 2002 demandó a varias cadenas de comida rápida “por servir, con pleno conocimiento, comida que causa obesidad y enfermedades y confundir a los consumidores al ofrecer alimentos ricos en grasas, sal y azúcares”. Consultado por su insólita querella en el New York Post, este conserje de casi 125 kilogramos declaró: “El sector de la comida rápida ha arruinado mi vida. Pensé que esa comida era buena. Nunca me imaginé que había problemas con ella”, agregó. Por supuesto los restaurantes hicieron caso omiso de su reclamo judicial, si tan sólo basta mirar el queso de cualquier hamburguesa para darse cuenta que o fue obtenido de una vaca radioactiva, o los coreanos han logrado desarrollar exitosamente gauda acrílico.
A la luz de los dos ejemplos previos, el problema parece ser la distribución inequitativa de los alimentos en el mundo, más que la comida en si y la falta de ejercicio. Esto, porque mientras en ciertas regiones la obesidad, el “vivir para devorar”y este hambre sicológico se transforman en un problema creciente , según cifras de la Unicef cerca de 200 millones de niños en países subdesarrollados están muriendo, literalmente, por no tener qué comer. Ni siquiera queso radiactivo…
Desde esta óptica, pareciera que en uno u otro sentido, el mundo entero está muriendo de inanición. Es el “Hambre en un mundo de abundancia”, como se titula el documento de las Naciones Unidas sobre la distribución equitativa, y estamos todos sin importar nuestra situación, con las tripas rezongando para llenar el vacío que tenemos, ya sea de justicia, de cariño, de tristeza, de libertad, o simplemente de pan.
Durante seis veranos consecutivos, entre 1979 y 1984, el fallecido fotógrafo estadounidense Richard Avedon viajó por el país del norte para capturar el espíritu del “Oeste Americano”.
A diferencia de lo que en un primer momento pudiera suponerse, Avedon no pretendía retratar a los tipos rudos y curtidos como John Wayne ni a los presumidos rancheros de “Gigante”.Tampoco a las arregladísimas debutantes sureñas o las reservas indígenas. Buscaba a la gente real que habitaba en los suburbios de ese gran mito de sol, arena y duelos al mediodía construido por Hollywood.
Y asi retrató a esas personas que trabajan en vez de pasar todo el día sentadas en la barra del “Saloon” local o bailando cuadrillas entre fardos de paja y baldes de latón. Asi fueron apareciendo los retratos en blanco y negro de los protagonistas reales de este film: el mexicano ilegal, que pese a trabajar en una torre petrolera, no tiene posibilidades de parecerse a James Dean, la dueña de casa gringa que jamás lucirá remotamente similar a Daisy Duke, de los “Dukes de Hazard” y el agricultor con genes más cercanos a los de Don Francisco que a los de Clint Eastwood.
Todos estos retratos son tomados del modo más minimalista y uniforme posible: todos sobre un fondo blanco, sin paisaje, sin luz artificial, es decir con el menor número de interferencias posibles entre la cámara y la persona.
Lo curioso es que pese a su simplicidad las imágenes resultan increíblemente atractivas, porque de algún modo invitan a ver a la persona que está allí tal como es, como se viste, como se siente cómoda, como su piel refleja la vida que ha llevado es decir , como es testimonio viviente y encierra un discurso propio.
Una de las fotografías más llamativas de esta serie es, en mi opinión, la de James Kimberlin, un hombre que vagaba por la interestatal 18 cerca Hobbs, Nuevo México cuando Avedon tomó su imagen. El vagabundo aparece en su rol, poniendo la cara extraña que se supone tradicionalemnte debiera tener un hombre que deambula por los caminos sin rumbo fijo, pero que curiosamente pareciera coincidir con esa incomodidad que la mayoría siente al momento de posar en una foto.
Y es que basta oir la frase “digan whisky” para asumir inmediatamente una mueca que, si el artista de turno demora mucho, se hace insostenible y a medida que pasan los segundos, ridícula.
Peor aún es cuando se trata de fotos carnet. ¿Será el tamaño el que intimida?. Puede ser, a lo mejor la posibilidad de verse reducido a un formato tan mínimo gatille algo en la corteza cerebral que obliga a los músculos a contraerse en esa clásica expresión de delincuente de baja estofa que adorna por cerca de seis años el único documento que es obligatorio mostrar a la autoridad.
Quizás no están tan equivocadas aquellas etnias que creen firmemente que una fotografía junto con tomar su imagen les roba el alma ya que prácticamente nadie que se ve retratado en algún documento de identidad, que por definición debiera ser la corroboración de nuestra persona, puede afirmar con orgullo y convencimiento “ese soy yo”.



